VACANCIA PRESIDENCIAL: LOS HUEBOVICH DE LOS COYOTES

  • LOS HUEBOVICH DE LOS COYOTES ¿y ahora quien llama a los huebovich, para darles calma?   

    Se trata de una forma de expresar y de recordar, a través de un arreglo escrito, sobre el humor político vinculado a los diversos apelativos que tuvieron los dirigentes, militantes y simpatizantes de los partidos políticos existentes en el Perú, los últimos 50 años del siglo pasado y la primera década del presente, con la finalidad de poder explicar y comprender que los hechos políticos del momento, son realizados por algunos ejemplares del zoológico político de antaño.-

    De otro lado, también, se puede comprender que un acuerdo congresal realizado con el argumento de la vacancia por la existencia de una PERMANENTE INCAPACIDAD MORAL, es algo imposible que suceda dentro de un sistema Presidencialista; por cuanto, no existe una sola norma constitucional que permite al Presidente del Estado concurrir al Congreso para rendir cuenta de sus actos; motivo por el cual, en el arreglo se hace referencia a un “coche tirado por caballos y mulas y conducido por empíricos arrieros” (…)

    LOS HUEBOVICH DE LOS COYOTES 2020
    El día jueves 10 de septiembre un coche con el logo del Congreso, que sería tirado por tres o cuatro caballos o mulas, con tapaderas en los ojos y en el cerebro, al parecer, conducido por tres empíricos arrieros, quienes con las riendas y el látigo en la mano estaban dispuestos a impulsar una gran velocidad a los cuadrúpedos por la respectiva trocha y con dirección al Palacio de Gobierno, con el objeto de desestibar su cargamento, alimentar a toda la jauría y desalojar al ocupante precario que vivía acompañado por dos plañideras.


    Se observó que el coche estaba cubierto con una toldera y llevaba como cargamento los elementos necesarios para una aventura posmoderna, los harapos del pasado, letrinas nauseabundas, muñecas de bruja y unas cuantas pistolas en caso de ser necesario. Además llevaban escofina, herradura para las bestias y clavos de acero para los casco de los equinos, cordeles para colgar a sus enemigos, cuchillos de doble filo, guadañas, cajas de preservativos para cubrir las yucas para atender las necesidades de las geishas y rabonas de la década del 90 al 2002. Completan la carga con octágonos de alimentos con fechas vencidas para los "coyotes" de los años 63-68 y del 80-85, un poco de forraje para cuatro escuálidos búfalos, sobrevivientes del 85 al 90 y del 2006 al 2011, un poco de tripa podrida para las lechuzas, buitres y los gavilanes, así como también un cajón de fruta malograda para los único dos o tres “tucanes” de un viejo nido.
    En tanto alistaban el cargamento, un super maduro y cansino coyote, acompañado por un huevobich con estrellas oxidadas, se dirigieron al cuartel para solicitar autorización y protección durante todo el viaje, que podría tener una duración de siete meses y, eventualmente, hasta el 28 de Julio del 2026

    Felizmente, en los balcones de la Municipalidad de Lima, con la nostalgia de los años aurorales del 84 al 86, un cura perdido y acompañado por una flor del Cuzco, observaba que el platillo de una ensalada con unos cuantos “rabanitos y frejoles”, muy bien aderezada con todo el aroma de la pandemia, antes de recibir la bendición cristiana, sintió un olor podrido que malograba el ambiente de los balcones republicanos. Pudo observar que en la plaza Bolívar cargaban el coche antes descrito y, sin la menor duda, el aire enrarecido procedía de su cargamento. Por ello, dio cuenta de inmediato al inquilino y guardián del Palacio de Gobierno para que disponga la intervención con los serenos y procedan con la cuarentena de los arrieros, el internamiento de los caballos y de todo el cargamento al lugar de su procedencia, el Palacio del Congreso.
    Por su parte, los siete paca paca, de toga, corbata y con su canto melancólico, misterioso y anunciando la muerte de uno más por el virus; quienes son residentes en un palacete colonial ubicado en la Plaza San Francisco, a su vez, encargados del custodio, manejo y cumplimiento de un “mamotreto mojando en tinta y bautizado con el aroma del pueblo”, en el año 1993, preparaban la lectura de un “bando” para ser leído por Mávila Huerta, Jaime Chincha y otros más, antes día 18/09/2020, a fin de evitar que los caballos, el coche, arrieros, los toca puertas de los cuarteles, más el cargamento podrido y nauseabundo pudiera llegar al Palacio de la Plaza de Armas; ordenándose, así mismo, sean congelados hasta el día 28 de Julio de 2021.
    Al conocer el contenido del bando, el coyote maduro y su asesor huevobich, se dirigieron con destino al Puerto del Callao para embarcarse con destino a los Estado Unidos en las naves del Mantaro y el Pachitea, reciclado por Guvarte y , cada uno, portando en sus portafolios una docena de paracetamol y tapaderas según las recomendaciones de la OMS y, el otro acompañante, más astuto, pensando hacer brillar sus “estrellas de latón” y para salvar su vida de los efectos del virus mortal, tomó un galón del Dióxido de cloro de la fórmula de Andreas Ludwig Kalckes para ser usado durante la travesía.